miércoles, 5 de noviembre de 2014

Volver

Mientras pedaleaba hacia casa me ha envuelto una maravillosa paradoja,
haciendo que nada me importase la lluvia:
Aquellas personas que aquí siento que me faltan
son en realidad las que no van a faltarme nunca.

L.C.

martes, 4 de noviembre de 2014

Encuentros

En mis relaciones sociales,
las personas de las que más he aprendido
rara vez intentaban aleccionarme.

L.C.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ilusión

Todo comienza con con una idea.
Es apasionante...
Los proyectos más sublimes pueden surgir al cerrar el maletero del coche,
al picar el billete del metro, al fregar los platos o al pagar las facturas.
Al contemplar la puesta del Sol, las ofertas del supermercado o la escobilla del wc:
¡Es igualdad poética en nuestra realidad humana!
No hay imposibles, pero si ya son pocos los conscientes del poder que esto encierra,
aún son menos los que resisten el precio a pagar: Esfuerzo, dedicación. Horas de trabajo.

En el largo plazo, el éxito y el fracaso son consecuencias lógicas
de la puesta en práctica de todo lo anterior.

L.C.

martes, 28 de octubre de 2014

Lapso

Ya anochece temprano, y la tarde se parece demasiado a echar de menos.
Luces de Navidad en octubre se burlan de la aparente lejanía de las vacaciones.
De cualquier modo, sin haber digerido del todo los polvorones me sorprenderé
agitando el bote de crema solar.

¡Y entre la estampida de relojes, domingos y amaneceres ocurren tantas cosas...!
Me he perdido esa mirada,  estaba ausente en el último abrazo, creí que
muchas veces hablaríamos de aquello.

Si no te escuchaba quiero que me lo repitas. Pero repítelo de verdad, no imites,
no me hagas como el tiempo.
Que cuando dicen que alguien vuelve no vuelve,
que se presenta con barba o con chaqueta, con el ceño fruncido
y los dientes muy blancos. Y yo no entiendo nada.

Tras contemplar el minutero me agarro a tí
para transformar la niebla en experiencia,
las despedidas en historias,
cada uno de nuestros pasos, en vida.

L.C.

domingo, 12 de octubre de 2014

Nuestro tiempo atmosférico

A mi madre siempre le gustaron las noches de lluvia intensa, cuando estábamos en casa.
Eran oportunidades para irse pronto a la cama y alargar la fase previa al sueño,
estudiando el continuo repiqueteo, imaginando lo que ocurría fuera.
Yo me sentía entonces completamente a salvo, irremediablemente feliz.

Cómo disfruto la lluvia ahora.
Desde mi ventana observo su poder igualatorio; Mojando las farolas, la iglesia, el puente, los tejados.
El coche del vecino, la ropa recién tendida, las coloridas flores y el burdo contenedor.

En ese afán monocromático a unos nos desata la nostalgia, tiñendo de gris nuestros recuerdos,
mientras a otros desata la mala hostia, lidiando con capuchas rudimentarias y calcetines que gotean.
A las pocas horas, todo aquello desaparece como si no hubiera existido,
e incluso nos hace la burla en siete colores. 

Hoy pensaba en cómo se parece esto a nuestro pensamiento, a nuestro paisaje interior.
Imagino en cuántas de las cabezas que me rodean ahora mismo está chispeando, 
en cuántas la niebla es insondable, en cuántas luce el sol.

Pensaba en cómo he aprendido a mirar a la cara a los nubarrones, confiando:
Seguro llegará el momento en que podré escucharlos desde la lejanía, 
cubierto hasta las cejas con mi edredón.

L.C.




domingo, 5 de octubre de 2014

Etapas

[Para A.M.P.]

Septiembre, contigo como astuta aliada, se alargó
para recibirme sin tragedias. 
Todo se transformaba conmigo,
anulando el cambio, y yo no fui diferente
al alejarme de casa.

Traías contigo mi hogar y mis recuerdos,
el olor del mar en las vacaciones de verano
y bocanadas de cierzo entre tu pelo.
Las noches de invierno entre amigos y cervezas,
mi pulso acelerado cuando llegaba tu tren,
el recorrido exactamente feliz hasta tu portal.

Todo sucede muy rápido: Esta noche vuelve el frío
mientras yo ni me entero ni me importa.
Desde mi habitación y aislado del resto;
tan sólo pienso en aquél mensaje cifrado
de la primera noche,
desde tu pupila hasta la mía.


L.C.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Declaraciones

Esta mañana, en una de esas conversaciones que surgen sin propósito, te oigo decir:

"Yo es que no quiero tener libros porque luego ocupan mucho espacio".
Tras un leve bloqueo sonrío, porque no sabes que en mi habitación de Zaragoza
hay teatros y estadios de fútbol.
Cordilleras, océanos, arena y nieve.
Castillos, barcos, naves espaciales. 
Princesas robadas, piratas de ultramar, algunas parejas de enamorados.
No sabes que en las noches de insomnio  he viajado a otros planetas, 
descubierto vampiros y paseado por la jungla, por la Edad de Piedra, por el futuro.
He sentido felicidad, ira, terror, fuerza. Suspicacia, desaliento, honor,
pasión. 

Tú hablas de espacio, y a mí no se me ocurre otra forma de tener todo esto
en la humilde estantería que hay junto a mi ventana.


L.C.